En los últimos años se ha reconocido que, para mantener una vida saludable, es importante adquirir buenos hábitos, incluyendo la práctica de actividad física, sin embargo la práctica del ejercicio en personas con diagnósticos diversos, como la epilepsia genera controversia entre el personal sanitario, los cuidadores y los propios pacientes, ante la importancia de esta temática se aborda la siguiente problemática: ¿Cuál es el estado actual en el conocimiento científico sobre el impacto fisiológico del ejercicio físico en el tratamiento a pacientes epilépticos? Como objetivo general se planteó: Elaborar una revisión sistemática del estado actual en el conocimiento científico sobre el impacto fisiológico del ejercicio físico en el tratamiento a pacientes epilépticos. En donde se emplearon los métodos de investigación revisión bibliográfica, analítico – sintético, se concluye en que la práctica de la actividad física y el deporte es segura en los pacientes con epilepsia y beneficia la reducción de sus crisis, siempre y cuando se tenga supervisión antes, durante y después de los entrenamientos.
Palabras clave: epilepsia; ejercicio; actividad física; beneficios; deporte; convulsiones.
In recent years it has been recognized that maintaining a healthy life requires the adoption of good habits, including regular physical activity. However, engaging in exercise among individuals with various diagnoses, such as epilepsy, remains controversial among health care professionals, caregivers and patients themselves. Considering the relevance of this topic, the following problem was posed: What is the current state of scientific knowledge on the physiological impact of physical exercise in the treatment of epileptic patients? The general objective was to conduct a systematic review of the current state of scientific knowledge on this subject. The research methods employed were bibliographic review and analytical–synthetic analysis. The findings indicate that engaging in physical activity and sport is safe in patients with epilepsy and contributes to reducing seizure frequency, provided there is adequate supervision before, during, and after training.
Keywords: epilepsy;exercise; physical activity; benefits; sport; seizures.
La epilepsia es una patología cerebral crónica que se distingue por la presencia de convulsiones frecuentes, es decir, movimientos involuntarios del cuerpo de manera parcial o general, ocasionadas por descargas eléctricas en ciertos conjuntos de células y áreas del cerebro que pueden ser de corta duración o también muy prolongadas, que van acompañados con la pérdida de conciencia, contracciones musculares e incluso incontinencia intestinal o vesical. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dicho padecimiento se considera una de las enfermedades del área neurológica más comunes, ya que se calcula que lo padecen 50 millones de personas a nivel mundial, de la cual 5 millones de ellos se encuentran en la región de América en donde el 51% de países de América latina indica tener programas nacionales de epilepsia, en México durante el año de 1984 se crea el Programa Prioritario de Epilepsia denominado (PPE) integrado por representantes del sector salud como IMSS, ISSSTE, PEMEX por mencionar algunos, cuya función principal es coordinar, sistematizar y buscar acciones a favor del paciente con epilepsia dado que más de la mitad de la población con esta afección carece de algún tipo de atención de salud, ya sea para diagnóstico o tratamiento, principalmente farmacológico y/o rehabilitación (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2024).
Aunado a la falta de accesibilidad de los pacientes a los servicios sanitarios para la epilepsia que incluyan pruebas diagnósticas y posteriormente medicación, es aún más insuficiente las indicaciones para la realización de ejercicio o deporte como forma de terapia complementaria, que suele ser originado por diferentes factores como lo son el desconocimiento, miedo o estigma, por tal motivo las personas que presentan epilepsia, realizan actividad física, ejercicio o deporte en menor medida, considerando principalmente diferentes riesgos y en consecuencia provocar alguna crisis, sin embargo esto también conlleva a un estado de salud deficiente tanto físico como emocional (Cartagena Pérez et al., 2020).
Simultáneamente ante la falta de promoción del ejercicio como complemento en el régimen de cuidado de la epilepsia, se plantea la carencia de conocimiento científico sobre el impacto fisiológico que la actividad física tiene en pacientes epilépticos, es por ello que a continuación se presenta una revisión bibliográfica que respalde los beneficios del ejercicio en pacientes epilépticos.
El presente trabajo muestra una revisión bibliográfica, a través de la recopilación de artículos científicos e informativos, dónde se buscó presentar información de manera estructurada y accesible, minimizando la posibilidad de confusión para el lector. El proceso incluyó una evaluación crítica de la veracidad y fiabilidad de los estudios consultados, así como el uso de fuentes actualizadas, investigando diferentes fuentes primarias como son artículos científicos de alto impacto, consultados en bases de datos científicas tales como Google scholar, Pubmed, Scielo y Redalyc. También se emplearon para la gestión de la información científico-técnica las aplicaciones de inteligencia artificial: Concensus, Inciteful y Elicit. En este sentido, se seleccionaron exclusivamente fuentes en español e inglés publicadas a partir del año 2010, considerando que no existe una gran diversidad de artículos o investigaciones previas, ya que es un tema aún no explorado en su totalidad, se recapitularon 30 artículos parcial y directamente relacionado con el tema “Ejercicio físico, deporte y epilepsia” de los cuales. La muestra final estuvo compuesta por 15 documentos y artículos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epilepsia es definida como una patología de origen cerebral que se distingue por la anormalidad de su actividad eléctrica que en consecuencia produce convulsiones, acompañadas a su vez de inconciencia neuronal, cognitiva y psicológica (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2024).
En lo que respecta a las convulsiones, éstas pueden categorizarse en focalizada o bien, generalizadas, debido a la despolarización simultánea en tiempo y espacio alterando la funcionalidad del área del encéfalo y los dos hemisferios cerebrales, específicamente es una descarga eléctrica dentro de un conjunto neuronal que se extiende en sus redes neuronales afectando el sistema muscular y por consecuencia la aparición de contracciones musculares breves o prolongados e impredecible (Mora Vicente, 2010).
Una de las más grandes consecuencias de este padecimiento es la falta de control sobre el propio cuerpo, pues las crisis suelen ser repentinas, ocasionando vulnerabilidad en las personas con esta afección en su vida diaria, adoptando estilos de vida estrictos o catalogados con algún tipo de estigma, limitando sus actividades diarias como el deporte o ejercicio físico considerando principalmente los riesgos negativos que implica realizarlos y las posibles consecuencias ellos.
Para eso la evidencia nos hace la propuesta que el ejercicio físico y el deporte pueden ayudar favorablemente al control de las convulsiones, y además beneficios de salud muy extensos (Capovilla et al., 2016).
Actualmente muchos Fisioterapeutas y neurólogos autorizan las actividades físicas como un medio benéfico para evitar o frenar los desencadenantes asociados a las crisis epilépticas, con el objetivo de reducir el deterioro cognitivo y detener la progresión de la enfermedad, no obstante, el ejercicio debería originarse después de hacerse una evaluación clínica cuidadosa (OPS, 2024).
Para que el paciente con Epilepsia, pueda realizar libremente y de manera segura algún tipo de ejercicio físico o deporte, debe estar supervisado y dirigido por personal capacitado, que pueden ser Fisioterapeutas, entrenadores clínicos o médicos especializados en deporte o rehabilitación, mismos que seguirán una serie de protocolos de manera personalizada antes, durante y después de la realización del ejercicio, con el fin de salvaguardar la seguridad física del paciente, contemplando también, que deberán estar preparados para actuar de manera rápida y eficaz en caso de que el paciente pudiera tener una crisis epiléptica durante su actividad.
Cabe recalcar que antes de seleccionar un programa físico efectivo, conviene solicitarle al paciente pruebas neurológicas adecuadas, que dirijan u orienten a quien va a realizar su preinscripción de ejercicio físico, El autor Martín Escudero (2010), aborda este punto de manera importante dentro de su artículo, ya que hace mención a 5 puntos en los cuales las pruebas neurológicas previas benefician a la selección adecuada de los ejercicios, recalcando lo siguiente:
Antes de comenzar una rutina de ejercicio o la práctica de un nuevo deporte debemos considerar que la epilepsia no es un limitante como tal, cuando se tienen las medidas y la información conveniente tomando en cuenta las siguientes especificaciones:
En la Guía vivir con Epilepsia, el autor García Peñas (2021) resalta que el ejercicio y el deporte elevan el umbral convulsivo y reduce las descargas epileptiformes lo que contribuye a controlar mejor las crisis, siempre y cuando se responsabilice el paciente de todo su seguimiento.
Una vez que la condición del paciente fue previamente evaluada, se inicia por seleccionar el deporte o el ejercicio adecuado basado en las capacidades, y necesidades físicas, del individuo. En el artículo publicado en el 2015 por la international league Against Epilepsy y lidereado por el Autor Giuseppe Capovilla (Capovilla et al., 2016), se propone una clasificación de deportes de acuerdo al grupo de riesgo correspondiente a cada situación de los pacientes así como para las personas que practican con ellos, mismos que nos ayudarán a localizar y organizar cuales son los deportes que implican más o menor riesgo, así mismo Capovilla et al., (2016), nos enlista una serie de deportes de acuerdo al grupo de riesgo:
Grupo 1: son aquellos deportes en donde las crisis no representan un riesgo adicional para el deportista ni para quienes practican el deporte con él. Por ejemplo: Atletismo, Bolos, deportes de contacto (judo, lucha libre), curling, deportes en cancha (beisbol. Baloncesto, hockey, futbol, voleibol).
Grupo 2: Deportes con riesgo físico moderado para las personas con epilepsia, pero no para otros, entre los que incluyen: Tiro con arco, esquí de fondo, Triatlón, Correr, andar en bicicleta, nadar, deportes de contacto como boxeo, ciclismo, esgrima, patinaje, natación, halterofilia.
Grupo 3: Deportes de alto riesgo, incluso de muerte, tanto para el paciente como en algunos casos, para quienes lo acompañan. entre estos deportes se encuentran: Aviación, escalada, buceo, rodeo, paracaidismo, salto de esquí, navegación, surf.
Para los pacientes con epilepsia que no controlan bien sus crisis a pesar de los medicamentos se recomiendan deportes y ejercicios físicos que mejoren la resistencia aeróbica, la flexibilidad y la fuerza- resistencia (Martín Escudero, 2010).
Como complemento la guía vivir con epilepsia reconoce que los deportes o actividades físicas que se realizan de manera colectiva son recomendables para estos pacientes ya que fomentan la integración social y reduce el riesgo de estrés y depresión, que suelen ser detonantes de los episodios o ataques epilépticos (García Peñas, 2021).
La mayor de las preocupaciones para los familiares y el paciente con epilepsia generalmente es el miedo a sufrir repetidas crisis epilépticas, en este sentido el ejercicio puede ser un buen aliado para mejorar o reducir la duración y la frecuencia de estos ataques. Varios estudios han puesto en evidencia la relación entre la práctica del ejercicio físico y el deporte con la disminución de la presencia de las crisis epilépticas.
Encontramos evidencia científica que demuestra que la actividad física que practica de forma habitual reduce las descargas epileptiformes mejorando el control y los patrones que la rodean, los estudios demostraron que un 77% de los pacientes mostraron más de un 25% de descenso de esas crisis (Capovilla et al., 2016).
Por otro lado, el autor Martin escudero estudió los efectos del ejercicio aeróbico en el encefalograma y perfiles bioquímicos sanguíneos de los epilépticos observando que no se producían episodios convulsivos, aclaraba que estas convulsiones que aparecían cuando el paciente estaba en reposo en la mayoría de los casos desaparecía durante el ejercicio.
Existen diversos circunstancias que influyen en la aparición de las crisis epilépticas, como la fatiga, la hipoxia, la hipoglucemia, en donde el ejercicio físico y el deporte practicado con regularidad rara vez es un factor detonante, Así lo explica el investigador Frucht et al., (2000) en su publicación, en donde realizó un estudio sobre los factores predisponentes aplicado a 400 personas con epilepsia, y solo dos de los pacientes tuvieron episodios de crisis desencadenado por el esfuerzo físico al realizar ejercicio o algún deporte, mismo que tenía relación con el descenso del ph y la hiperventilación.
Varios de estos estudios concuerdan en que el ejercicio y el deporte tiene efectos inhibidores sensoriales, que modifican la focalización del cerebro, mismos que provocan un descenso de los niveles de dióxido de carbono, y descenso de la tensión emocional, por lo cual las descargas epilépticas disminuían.
De igual importancia Prieto Andreu & Martínez Aparicio, (2016) nos comparte que al momento de realizar ejercicio y deporte se liberan endorfinas que provocan efectos positivos, en diferentes sitios cerebrales principalmente en los lóbulos frontales, y parietales, que comúnmente son las más afectadas en las crisis.
Así mismo, los análisis anteriores incentivaban la práctica del ejercicio y el deporte en los pacientes epilépticos, por los efectos positivos del ejercicio para el control de la frecuencia de las crisis, la mejora del estado cardiovascular y el bienestar (Vancini et al., 2017).
Por lo tanto, podemos argumentar que los pacientes con epilepsia no están limitados al sedentarismo, si no que al contrario la actividad física y el deporte les puede aportar grandes beneficios, siempre y cuando se tomen en cuenta los cuidados, consideración y precauciones (Bender del Busto & Hernández Toledo, 2017)
Varios sujetos se han sometido a pruebas físicas, para observar si realmente el ejercicio es un detonante de los episodios epilépticos, esto para saber si realmente el ejercicio y el deporte está contraindicado en este tipo de pacientes. Capovilla et al., (2016)comparte que no es el deporte ni el ejercicio como tal, sino el tipo de deporte o ejercicio que se practique, lo cual pudiera ser un factor a considerar en las probabilidades de que se produzca una convulsión.
De la misma forma Carrizosa-Moog (2017), realizó un análisis poblacional en Suecia, en el cual destaca que existe mayor probabilidad a un ataque epiléptico en sujetos que tienen riesgos cardiovasculares, antecedentes de riesgo familiares diabetes, accidentes cerebrovasculares y trauma encefalocraneano, que en sujetos que practican ejercicios de tipo aeróbico y tónico como las pesas.
El Autor Arida (2021) asocia la aparición de las crisis epilépticas a las comorbilidades psiquiátricas como la depresión, la ansiedad inclusive como más perjudiciales, que el propio ejercicio, en su artículo el autor enaltece al ejercicio demostrando el equilibrio de la liberación de adrenalina, noradrenalina y dopamina disminuyendo la actividad hipotálamo-hepifisiaria- suprarrenal reduciendo la susceptibilidad de presentarse una crisis epiléptica, por ello concluye con que el ejercicio modula los sistemas de neurotransmisión para atenuar la epilepsia, la figura 1 resume cómo el ejercicio interfiere en la susceptibilidad a las convulsiones.
Posibles efectos positivos del ejercicio físico en la epilepsia crónica y la epileptogénesis.
Nota: Tomado de Physical exercise and seizure activity, por Arida, 2021. Biochimica et biophysica acta. Molecular basis of disease.
De forma similar el autor Frucht en el 2000 se dio a la tarea de investigar los principales factores que desencadenan crisis epilépticas en los pacientes, en donde el principal detonante estas crisis es el estrés con un 46 %, la falta de sueño era el segundo factor más común 18%, el 10 % lo ocupan factores como las luces, el calor, la cafeína, el ayuno, en donde el autor deslinda totalmente al Ejercicio físico y el deporte como causa en primera instancia de la aparición de los sucesos epilépticos (Frucht et al., 2000).
Finalmente, todos logran concordar en la idea de que estos pacientes pueden practicar deportes y realizar ejercicio, incentivando la recomendación de una correcta dosificación y planeación de sus actividades físicas y siempre realizarlos acompañados de alguien que sepa gestionar una crisis epiléptica.
Después de haber realizado un análisis de varias bibliografías sobre cómo impacta el ejercicio en los pacientes epilépticos se destaca lo siguiente:
En primera instancia vemos que la práctica de cualquier deporte y o ejercicio dentro de las personas con alguna condición de salud incluyendo la epilepsia es segura, demostrando que con el paso del tiempo los tratamientos han evolucionado para no ser solamente farmacológicos, considerando programas físicos con planes individualizados y adecuado a sus necesidades. Por lo tanto la actividad física y el deporte no está contraindicada en pacientes que sufren crisis epilépticas (Delgado Salgado & Torres Palchisaca, 2021).
Se debe considerar que el deporte y el ejercicio ayuda a los pacientes que sufren crisis constantes a tener una vida mas independiente y mejorar su autoestima, aunque no debe pasar desapercibido la elección de un deporte que no implique un riesgo de lesión, en caso de una crisis imprevista (Moreno Cañasveras, 2009).
Por consiguiente podemos observar que la ciencia va avanzando y esta enfermedad afecta a cada vez más personas dentro de una población por ello reducir este tipo de episodios epilépticos es un factor clave para la calidad de vida de este tipo de pacientes.
Las personas con epilepsia suelen participar menos en actividades físicas en comparación con la población general, principalmente por factores como la ignorancia sobre la enfermedad. Tras analizar diversas fuentes sobre la investigación en personas con epilepsia, se concluye que la actividad física y el deporte son recomendados para estos pacientes, siempre y cuando se realice una evaluación clínica cuidadosa que incluya las últimas convulsiones y posibles factores desencadenantes, así como el tipo de deporte, es esencial seleccionar actividades que permitan a los pacientes desenvolverse adecuadamente, actualmente no hay evidencia científica que justifique la limitación del ejercicio, y en cambio, estudios demuestran que la actividad física aporta importantes beneficios, incluyendo la reducción de crisis epilépticas, mejora del estado emocional, es por ello que los profesionales de la actividad física deben ser reconocidos por su papel en la salud, y la importancia que tienen en el desarrollo de programas de ejercicio adaptados para personas con epilepsia, así mismo considerar que el diagnóstico médico es fundamental para que los profesionales y los pacientes trabajen eficazmente en conjunto. Se enfatiza la importancia de promover el ejercicio y realizar más investigaciones sobre su impacto en diferentes grupos de pacientes con epilepsia mismos programas que deben basarse en la evidencia científica actual y ser aplicables en la práctica.
Arida, R. M. (2021). Physical exercise and seizure activity. Biochimica et Biophysica Acta - Molecular Basis of Disease, 1867(1), 165979.
Bender del Busto, J., & Hernández Toledo, L. (2017). Consideraciones en el tratamiento del paciente con epilepsia: Artículo de revisión. Revista Habanera de Ciencias Médicas, 16(6), 912–926.
Capovilla, G., Kaufman, K., Perucca, E., Moshé, S., & Arida, R. (2016). Epilepsy, seizures, physical exercise, and sports: A report from the ILAE Task Force on Sports and Epilepsy. Epilepsia, 57(1), 6–12.
Carrizosa-Moog, J. (2017). Epilepsia, actividad física y deporte. Iatreia, 30(1), 47–55.
Cartagena Pérez, Y., Cardona Gallón, D., Isaza, S., & Ladino, L. (2020). Exercise as a therapeutic strategy in epilepsy: A literature review. Revista de Neurología, 71(1), 31–37.
Delgado Salgado, E., & Torres Palchisaca, Z. (2021). Efecto de la actividad física en personas con epilepsia: Un análisis documental y bibliográfico. Revista Arbitrada Interdisciplinaria Koinonía, 6(2), 174–186.
Frucht, M. M., Quigg, M., Schwaner, C., & Fountain, N. B. (2000). Distribution of seizure precipitants among epilepsy syndromes. Epilepsia, 41(12), 1534–1539.
García Peñas, J. J. (2021). Guía Vivir con Epilepsia: Epilepsia y deporte. Vivir con Epilepsia.
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Vancini, R. L., Andrade, M. S., Vancini-Campanharo, C. R., & Lira, C. A. B. (2017). Exercise and sport do not trigger seizures in children and adolescents with epilepsy in school settings. Arquivos de Neuro-Psiquiatria, 75(10), 761.